lunes, 10 de septiembre de 2007

Marcos 1:12-13

“Comentario Analítico, Exegético y Homilético”
Marcos
Alex Donnelly


MARCOS 1:12-13

12 Y luego el Espíritu lo impulsó al desierto. 13 Y estuvo allí en el
desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las
fieras; y los ángeles le servían
.”


Pasajes Paralelos: Mateo 4:1-11; Lucas 4:1-13


I. ANÁLISIS


Luego de ser bautizado, el Espíritu Santo llevó el Señor al desierto. Ahí entró en conflicto con Satanás, quien lo tentó durante cuarenta días. Mateo y Lucas narran, en detalle, tres de las tentaciones que Cristo experimentó en esos días (Mat 4:1-11; Lucas 4:1-13). Marco no menciona esos detalles; simplemente afirma que durante ese tiempo, el Señor estuvo rodeado de animales salvajes, y contó con el servicio de los ángeles.

Podemos dividir el texto en tres secciones:

1. El Impulso del Espíritu (v.12)

2. La Tentación de Satanás (v.13a)

3. El Ministerio de los Ángeles (v.13b)




II. EXÉGESIS


Verso 12

Y luego el Espíritu le impulsó al[1] desierto

Es interesante notar que lo primero que el Espíritu Santo hizo fue llevar a Cristo al desierto. El verbo, “impulsó” (‘ekballo’) es dramático[2]. El verbo simple, ‘ballo’, significa ‘tirar’ o ‘echar’ (Marcos 1:16). La preposición (‘ek’), significa ‘fuera de’. Por ende, el verbo ‘ekballo significa (literalmente) ‘echar fuera’. Este verbo se usa frecuentemente de ‘echar fuera’ demonios (Marcos 1:34, 39; etc.). Se usa también en el sentido de ‘despedir’ a personas (Marcos 1:43). Marcos lo usa del Señor sacando a ciertas personas de una habitación (Marcos 5:40).
Aquí se usa del Espíritu Santo impulsando al Señor a ir al desierto. Aunque apunta a un impulso fuerte y enérgico, no se debe entender que Cristo puso resistencia a la dirección del Espíritu Santo. Cristo siempre se sometía a los impulsos del Espíritu, por ser algo que indicaba la voluntad del Padre. En este caso, lo que Marcos indica, es que el impulso fue inusualmente fuerte.

Pero, ¿por qué el Espíritu Santo impulsó al Señor al desierto? Indudablemente, fue porque el Espíritu Santo sabía que esa era la voluntad del Padre. Tal como el Hijo no hizo nada, que no haya sido la voluntad del Padre, así actuó el Espíritu Santo. ¿Cuál era la voluntad del Padre en este momento? Según Mat 4:1, Cristo fue enviado al desierto para ser tentado por Satanás[3]. Sin embargo, podríamos decir que la voluntad del Padre era que el Señor tuviera un tiempo de preparación espiritual para el ministerio, lejos de las cosas del ‘mundo’ (por ende, los cuarenta días de ayuno). Lo que pasó fue que Satanás aprovechó ese tiempo para tentar a Cristo, en forma malévola, tratando de impedir el cumplimiento de Su ministerio.

LECCIÓN: Muchas veces, cuando nos proponemos buscar más a Dios, encontramos mayores
Obstáculos y tentaciones por parte de Satanás.


Verso 13


Y estuvo allí en el desierto cuarenta días…”


La estadía de Cristo en el desierto duró cuarenta días[4]. Cristo no fue tentado durante la totalidad de esos cuarenta días; sin embargo, estos cuarenta días constituyeron un período específico de tentaciones muy fuertes.


“…y era tentado por Satanás

Marcos solo ofrece un resumen de lo que pasó durante esos cuarenta días; no describe las tentaciones. Para mayores detalles de las tentaciones mismas, ver Mat 4:1-11 y Lucas 4:1-13.

El verbo (‘peirazo’) significa ‘probar’. Se usa en el sentido objetivo, de probar la calidad de algo; es decir, practicar una prueba externa, para evidenciar la calidad de algo[5]. Sin embargo, también se usa en el sentido subjetivo, de ‘poner a prueba’ (algo o alguien); es decir, practicar una prueba interna, para ver la reacción de algo o de alguien. Este segundo uso del verbo puede ser positivo o negativo. Cuando se usa en el sentido positivo, la idea es ‘probar’ algo o a alguien, para evidenciar lo bueno que eso es (ver Juan 6:6; Heb 11:17). Cuando se usa en el sentido negativo, la idea es ‘probar’ algo o a alguien, para inducirle a cometer un acto pecaminoso; en este caso, la palabra es traducida ‘tentar’ (ver Marcos 10:2; 12:15). Satanás es el ‘tentador’; Dios nos ‘prueba’ (ver Sant 1:13-14).

Aquí el verbo se usa en el sentido negativo. Obviamente, lo que Satanás quería hacer era inducir a Cristo a cometer algún pecado. En el cielo, no se le habría ocurrido a Satanás tratar de hacer esto. Sin embargo, ante la realidad de la encarnación de Cristo, Satanás procuró hacer caer al Señor en pecado. ¿Era factible esto? Es decir, ¿podría Cristo realmente haber cometido un pecado? Para una respuesta detallada, ver Apéndice (p. 29).

Este incidente de la tentación de Cristo debe ser analizado a la luz de textos como Heb 2:18; 4:15. Dios el Padre permitió que Cristo sea ‘tentado’, para que Él pueda ayudarnos cuando somos tentados por Satanás. Así que, ¡tenemos mucho que aprender de las tentaciones de Cristo!


La manera en que Marcos escribe da la impresión que Cristo fue tentado a lo largo de los cuarenta días (comparar Lucas 4:2); sin embargo, Mateo parece indicar que la tentación ocurrió al final de los cuarenta días de ayuno (Mat 4:2).

NOTA: Luego de un momento de gran bendición espiritual (la unción del Espíritu Santo, y las
palabras del cielo), vino un tiempo de gran prueba espiritual. Estas dos cosas muchas
veces van de la mano en la vida cristiana. Ver la experiencia de Pablo, en 2 Cor 12:7.


Juan afirma que Cristo vino para deshacer las obras de Satanás (1 Juan 3:8). Aquí, al comienzo de Su ministerio, Satanás trató de derrotar a Cristo, por medio de las tentaciones. Sin embargo, en vez de derrotar al Señor, él mismo sufrió una derrota, a manos de Cristo, quien luego volvió del desierto en el poder del Espíritu Santo (Lucas 4:14), listo para evidenciar Su victoria, sanando a los enfermos, echando fuera a los demonios, y predicando el evangelio del reino (ver Lucas 11:14-22, especialmente v. 20).

Este tiempo de tentación se dio en el “desierto”. Esto es interesante, porque el desierto es un lugar solitario, donde uno espera tener mayor comunión con Dios. Sin embargo, lejos del ‘mundo’, y las tentaciones de la ‘carne’, Cristo es terriblemente tentado. Esto muestra que ningún lugar está libre de tentaciones.


La tentación de Cristo fue promovida por nada menos que Satanás mismo[6]. ¿Quién es este personaje?

Aunque algunos ‘modernistas’ o ‘liberales’ niegan la existencia de Satanás, la Biblia lo afirma con toda claridad. Satanás fue, originalmente, un gran ángel (“querubín grande, protector”, Ezeq 28:14), y era llamado ‘Lucero’, que significa ‘hijo de la mañana’ (Is 14:12). Aparentemente, fue la máxima expresión de la creatividad de Dios (Ezeq 28:12-13). Sin embargo, el mismo poder y hermosura de Satanás, lo llevaron a caer en el orgullo y la vanagloria. Queriendo ser igual a Dios, se rebeló contra Él, y cayó en pecado (ver Is 14:13-15; Ezeq 28:16). Con él, se rebelaron hasta una tercera parte de todos los seres angelicales (Apo 12:3-4).

A partir su caída, Lucero vino a ser ‘satanás’. Esta palabra viene de un término en hebreo, que significa ‘adversario’ (1 Crón 21:1; Job 2:1). Otro de sus nombres es ‘diablo’ (griego), que significa ‘acusador’ o ‘calumniador’ (Apo 12:10-12). Los dos nombres aparecen juntos en Apo 12:9.



y estaba con las fieras…”

La preposición que Marcos usa es interesante; es la palabra ‘meta’, que significa ‘en medio de’ o ‘entre’ (ver Marcos 1:20; 2:16, 19; etc.). La versión BDLA traduce, “y estaba entre las fieras’; DHH traduce, “viviendo entre las fieras”.

El término, “fieras” (‘terion’), significa ‘bestias’ (Heb 12:20) o ‘animales salvajes’ (Sant 3:7). En Apo 13-20, esta palabra se usa varias veces, tanto del anticristo (la ‘Bestia’), como del falso profeta. Una creencia judía era que el desierto estaba habitado por demonios (comparar Lucas 8:29; 11:24), y algunos intentan relacionar estos animales salvajes con los demonios. Sin embargo, esta interpretación no es probable.

¿Qué animales estarían en el desierto? Podríamos señalar chacales, lobos, serpientes, escorpiones, y hasta leopardos.

Marcos es el único evangelista que nota este detalle. ¿Cuál es su significado? Algunos afirman que apunta al peligro y a la desolación en la cual Cristo se halló durante estos cuarenta días. Otros dicen que esta frase debe ser entendida como una indicación de la ausencia total de compañerismo humano, que podría haberlo sostenido en las tentaciones más fuertes. Algunos intentan relacionar este detalle con Sal 91:13, que es el verso que sigue las palabras que Satanás citó a Cristo (Sal 91:11-12).


NOTA: El contraste con la experiencia de Adán es interesante[7].

– Adán fue tentado en un huerto; Cristo fue tentado en un desierto.
– Adán fue tentado en una sola manera; Cristo fue tentado “en todo”.
– Adán estuvo acompañado por Eva; Cristo estaba solo.
– ¡Adán cayó en pecado! ¡Cristo resistió hasta el final!
– Cediendo a la tentación, Adán condenó la raza humana; resistiendo a la tentación, Cristo
salvó a los que confían en Él.


“…y los ángeles le servían

El verbo (‘diakoneo’) significa ‘servir a mesa’, e indica que los ángeles quizá le dieron de comer (al igual que lo hicieron con el profeta Elías; 1 Rey 19:4-8). Sin embargo, el verbo puede tener el sentido más general, de ‘servir’. Si lo interpretamos en esta manera, lo que Marcos estaría describiendo sería la presencia confortante de los ángeles, brindando a Cristo cualquier servicio necesario (comparar Juan 1:51).

Marcos no indica en qué momento los ángeles vinieron a servir a Cristo. El verbo está en tiempo imperfecto, que apunta a una acción continua (‘le estaban sirviendo constantemente’).
Pero, Mat 4:11 indica que los ángeles vinieron a atender a Cristo luego de los cuarenta días de tentación espiritual.

¡Qué tremendo privilegio para estos ángeles! Atendieron a Cristo durante estos días de conflicto espiritual. Aquellos que lo conocían como el Dios eterno, y lo habían visto en la gloria, ahora lo ven en su debilidad humana – ¡y le sirven! ¡Con qué asombro lo habrán hecho!


Al fin de estos cuarenta días de preparación y prueba, Cristo vuelve del desierto habiendo triunfado sobre el ‘hombre fuerte’, y habiéndolo ‘atado’. Ahora todo está listo para el inicio de Su ministerio terrenal.




APÉNDICE: “¿Pudo Cristo haber Cometido Pecado?”


Esta es una pregunta teológica que ha intrigado a muchos pensadores, y ha provocado una variedad de respuestas. Por un lado, algunos enfatizan la humanidad de Cristo, y concluyen que si Él realmente se encarnó, entonces tenía que ser a lo menos posible que Él cometierar pecado. De ser así, las tentaciones de Cristo fueron verdaderas tentaciones.

Otros, enfatizando la divinidad de Cristo, arguyen que siendo Dios, no era factible que Cristo cometiera pecado. ¡Satanás estaba intentando lo imposible! Porque Dios, por definición, no puede pecar. ¡Todo lo que Él hace es justo!

El problema con esta segunda interpretación, es que tiende a minimizar las tentaciones de Cristo. Si Él realmente no pudo caer en pecado (es decir, si no había forma alguna en que Satanás lo podía inducir a pecar), entonces las tentaciones no fueron verdaderas tentaciones; a lo menos, no fueron tentaciones como las que nosotros experimentamos.

A la luz de Heb 2:18 y 4:15, tenemos que afirmar la completa realidad de las tentaciones de Cristo. Pero, ¿podía Él, siendo Dios, realmente haber cometido algún pecado? Esto no parece ser factible; especialmente a la luz de lo que Cristo mismo dice en Juan 4:34; 5:30; 6:38, acerca de siempre hacer la voluntad del Padre.

La conclusión a la cual llegamos es que en Su humanidad, Cristo podría haber pecado. Al encarnarse, Cristo no asumió una naturaleza pecaminosa, pero sí, una naturaleza ‘pecaminable’ (es decir, que podía pecar). Si es que no cayó en pecado (como hombre), no fue porque le era imposible pecar, sino porque el Espíritu Santo lo mantuvo en constante obediencia al Padre. Por otro lado, en Su divinidad, Cristo indudablemente no pudo haber cometido pecado. Sin embargo, en forma encarnada, Dios (en Cristo) sintió la tremenda fuerza de la tentación de Satanás.

Edersheim lo resume en la siguiente manera: Cristo tuvo una naturaleza pecable (es decir, capaz de cometer pecado), en una Persona impecable (es decir, incapaz de pecar).





III. HOMILÉTICA


TEMA: “Conflicto Espiritual”

Todo creyente enfrenta un conflicto espiritual, a lo largo de su vida (Efe 6). Este conflicto se agudiza, cuando vamos a servir a Dios. Esto fue lo que ocurrió en la vida de Cristo en este momento.

¿Qué lecciones podemos aprender de este pasaje, acerca del conflicto espiritual en la vida del creyente?


1. El Origen del Conflicto (v.13)

El conflicto espiritual tiene su origen en Satanás (v.13), el gran enemigo de Dios. Es un ser espiritual (un ángel creado); es un ser malévolo (‘adversario’, ‘acusador’, etc). Es la ‘serpiente antigua’, etc.


2. La Naturaleza del Conflicto (v.13)

En el desierto, Cristo fue tentado por Satanás. El verbo significa ‘poner a prueba’; en este contexto, significa inducir a pecar. Lo que Satanás procura hacer es motivarnos a rebelarnos contra Dios (al igual que él lo hizo, hace tanto tiempo).

EJEMPLO: La tentación de Adán y Eva.


3. La Soberanía de Dios en el Conflicto (v.12)

¿Cuál es el papel de Dios en este conflicto?

i. Él está en control del conflicto. “el Espíritu lo impulsó al desierto” a ser tentado
por Satanás (ver Mat 4:1).

ii. Él protege en el conflicto. Cristo estaba con los animales salvajes. Seguramente
Satanás hubiera querido inducirles a atacar a Cristo, sin embargo Dios el Padre no lo
permitió (Sal 91:13).

iii. Él sustenta en el conflicto. Lo sustentó por cuarenta días (emocional, espiritual y
físicamente). En este caso, envió a los ángeles a servir a Cristo.


Conclusión

Tenemos que aceptar la realidad del conflicto espiritual.
Tenemos que dejarnos guiar por el Señor en este conflicto.
Tenemos que confiar en Él, durante el conflicto espiritual.




[1] La preposición que Marcos usa aquí no es ‘pros’, que significa ‘dirección hacia’, sino ‘eis’, que conlleva la idea de ‘ir hacia adentro’. La implicancia de esta preposición es que el Espíritu Santo guió al Señor a internarse en el desierto.
[2] Mateo y Lucas usan verbos más tranquilos (‘anago’ y ‘ ago’, respectivamente), que significan, simplemente, ‘llevar’ o ‘conducir’.
[3] “Fue enviado por el Buen Espíritu para ser tentado por un mal espíritu” (Jeremy Taylor).
[4] Moisés estuvo en el monte cuarenta días y noches sin comer (Ex 24:18; 34:28); Israel estuvo en el desierto cuarenta años (¡experimentando tentaciones! – Deut 8:2, 16); Elías pasó cuarenta días caminando hasta el Mte Horeb (1 Rey 19:8).
[5] Por ejemplo, 2 Cor 13:5 (“Examinaos”), donde el verbo ‘peirazo’ se usa como sinónimo de ‘dokimazo’ (“probaos”), que significa ‘evaluar’, para ver la calidad de algo (ver Lucas 14:19). Ver también Apo 2:2, donde el verbo ‘peirazo’ se usa de probar a personas que decían ser apóstoles, pero no lo eran. Aquí la prueba era externa, doctrinal.
[6] Mateo y Lucas usan el nombre o título, ‘Diablo’.
[7] Otros comparan este encuentro entre Cristo y Satanás con el encuentro entre David y Goliat.

2 comentarios:

sandy dijo...

Es de gran ayuda tener una pagina como esta. Animamos al autor a seguir ayudándonos a entender bien el texto bíblico.

tati araya dijo...

Muchas gracias amigo, esta demasiado claro y se nota el gran trabajo. El Señor te Bendiga!