sábado, 8 de septiembre de 2007

Marcos 1:1-3

Comentario Analítico, Exegético y Homilético”
Marcos
Alex Donnelly


MARCOS 1:1-3


“1. Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. 2. Como está escrito en Isaías el
profeta:

He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz,
El cual preparará tu camino delante de ti
3. Voz del que clama en el desierto:
Preparad el camino del Señor;
Enderezad sus sendas”.


Pasajes paralelos: Is 40:3; Mal 3:1; Mat 3:3; 11:10; Lucas 3:4-6; 7:27.


I. ANÁLISIS


Estos versos constituyen la introducción al evangelio de Marcos. Consisten de un encabezamiento (v.1), y dos citas de los profetas (v.2-3). La relación entre estas dos partes es que el “evangelio de Jesucristo” (v.1) constituye el cumplimiento de las profecías del AT. El v.1 describe la Persona de Cristo, mientras que los vv. 2-3 describen la figura del Mensajero (Juan el Bautista). En estos versos tenemos, en forma embrionaria, todo el evangelio (ver bosquejo del sermón sobre estos versos en la sección, “Homilética”).




II. EXÉGESIS

Verso 1

Este verso es el encabezamiento de todo el evangelio. Sirve casi como un título para todo el evangelio (aunque ver notas siguientes).


“Principio del evangelio…”

¿A qué se refiere Marcos, cuando habla del “Principio del evangelio” (‘Arje tou euangeliou’[1])? Algunos argumentan que se refiere al ministerio de Juan el Bautista, como heraldo de Cristo (ver Hch 1:21-22; 10:37-28, y comparar Lucas 3:1-3)[2]. Otros afirman que la frase debe ser entendida de todo el evangelio de Marcos, indicando que todo lo que Marcos describe en este evangelio es solo el inicio de todas las ‘buenas noticias’ de Cristo (comparar Hch 1:1)[3]. Una tercera interpretación es que la palabra, “Principio…”, refiere solo a los eventos narrados en v.2-13, que constituyen una suerte de introducción al ministerio terrenal de Cristo, que comienza en v.14.

NOTA: En realidad, el ‘evangelio’ comenzó, en la eternidad, cuando el Hijo fue destinado a ser
el Salvador del mundo (Apo 13:8). Este ‘evangelio’ fue anunciado por primera vez, en
Gén 3:15 (conocido como el ‘proto evangelio’). Luego, a lo largo del AT el ‘evangelio’
fue anunciado, tanto en símbolos y ‘sombras’, como por los profetas. La manifestación
de Juan el Bautista fue simplemente la culminación de miles de años de preparación,
por parte de Dios, de las ‘buenas noticias’ de salvación.


Mateo y Lucas comienzan sus narrativos de la vida de Cristo con el relato de Su nacimiento; Juan va mucho más atrás, y comienza con la eternidad del Verbo (Juan 1:1-18). Marcos comienza su relato con el ministerio de Juan el Bautista, el heraldo de Cristo.

La palabra ‘evangelio’ es de gran importancia en el NT, pero es importante entender cómo los autores de la Biblia emplean esta palabra (especialmente en los relatos de la vida de Cristo[4]). Aunque el término, ‘euangelion’, es una palabra griega, debemos notar la manera en que esta palabra se usa en la LXX. En esta versión del AT en griego, los traductores usaron el término ‘euangelion’ para traducir la palabra hebrea ‘basar’. Esta palabra casi siempre significa, ‘anunciar buenas noticias’ (ver 1 Rey 1:42; Jer 20:15). Sin embargo, el uso más importante de esta palabra está en relación con el anuncio de las ‘buenas nuevas’ de la manifestación del Reino de Dios (ver Is 40:9; 41:27; 52:7; 60:6; etc.). Esto tiene que ver con la intervención de Dios en la historia – interviniendo para juzgar a los pecadores, salvar a Su pueblo de sus enemigos, e implantar Su gobierno de paz y justicia universal (ver Sal 72; Is 9 y 11; etc.). El heraldo que anuncia la manifestación del reino de Dios, es llamado el ‘mebasser’ – la “anunciadora” (Is 40:9), o el “mensajero” (Is 41:27) de buenas noticias.

Los evangelistas presentan a Cristo como el pregonero de buenas noticias (ver Marcos 1:14-15). Sin embargo, Él mismo constituye el corazón de las ‘buenas noticias’, dado a que es por medio de Su Persona que el Reino de Dios se manifiesta (ver Mat 12:28; etc.).

Aparte del uso de esta palabra en el AT, ‘euangelion’ también tiene un trasfondo pagano. Para los habitantes del imperio romano, esta palabra estaba asociada con el culto al emperador. El anuncio del nacimiento del heredero al trono, la fecha en que llegaba a su mayoría de edad, o el momento de su coronación – todos estos eventos eran considerados ‘euangelia’ (“buenas nuevas”). Por ende, el anuncio del ‘evangelio’ de Cristo apunta a un conflicto entre el verdadero ‘euangelion’ de Dios (anunciado por las Escrituras del AT), y las supuestas ‘buenas noticias’ (‘euangelia’) de los dioses falsos del imperio romano.


“…de Jesucristo”

El nombre “Jesús” (‘Iesous’) viene del nombre hebreo, ‘Yeshúa’ (“Josué”). Era un nombre bastante común entre los judíos, hasta el segundo siglo d.C. Significa, ‘Jehová es salvación’ o ‘salvación es de Jehová’. Mateo 1:21 indica que este nombre fue dado por orden del ángel, y apuntaba a Su ministerio terrenal[5].
“Cristo” es más un título que un nombre propio. Significa, ‘el ungido’. Evoca todas las profecías del AT que hablan de la venida del Ungido de Jehová (Sal 2:2, 7-12; 45:7; Is 11:2ss; 42:1ss; 61:1ss).


“Hijo de Dios”

Estas palabras constituyen otro de los títulos de Cristo; un título que cobró mayor importancia después de Su muerte y resurrección (cosas que evidenciaron Su verdadera identidad; Rom 1:4). En realidad, los evangelios casi no mencionan este título.

Marcos coloca este título al comienzo del evangelio, para resaltar la importancia de los eventos que va a narrar a continuación. Estos eventos no son simplemente la historia de un ser humano, sino de Alguien que es nada menos que el eterno Hijo de Dios (ver Juan 1:18; Col 1:15; Heb 1:2).

El título, “Cristo”, apelaría a los judíos, mientras que el título, “Hijo de Dios”, apelaría a los gentiles, para quienes Marcos escribe en forma particular (ver ‘Introducción al Evangelio de Marcos’).

Aunque las palabras “Hijo de Dios” no se encuentran en algunos MSS antiguos[6], Marcos hace varias referencias a este título a lo largo de su obra (Marcos 1:11; 3:11; 5:7; 9:7; 14:61; 15:39). Lo interesante es notar que Cristo es llamado ‘Hijo de Dios’ solo por Dios el Padre (Marcos 1:11; 9:7), los demonios (Marcos 3:11; 5:7), y el centurión (Marcos 15:39)[7]. En esta manera, Marcos ilustra la ceguera espiritual de los judíos, que rehusaron reconocer la divinidad de Cristo.

Es interesante notar que cuando Pablo comenzó a predicar el evangelio, una de las primeras cosas que quiso demostrar fue que Cristo “era el Hijo de Dios” (Hch 9:20).


Verso 2

“Como está escrito en Isaías el profeta”

Aunque la RV traduce el verbo como si estuviera en tiempo presente (“está escrito”), en realidad Marcos usa el perfecto (‘gegraptai); por ende, se podría traducir, ‘Como fue escrito en Isaías…’ (comparar DHH, “El profeta Isaías había escrito…”).

Las citas a continuación (v.2-3) vienen de dos libros proféticos – de Malaquías (v.2) y de Isaías (v.3). ¿Por qué Marcos solo menciona a Isaías (v.2)? Aunque algunos comentaristas opinan que fue un error por parte del evangelista, esto no es probable. Los judíos conocían bien las Escrituras; especialmente las Escrituras que tenían que ver con la venida del Mesías. Es muy difícil pensar que Marcos haya hecho un error tan garrafal al comienzo de su evangelio.

Otras respuestas han sido dadas que merecen mayor consideración:

El anuncio de la venida de un Mensajero originó en el ministerio de Isaías; las palabras de Malaquías fueron simplemente un complemento de lo que Isaías había dicho siglos antes. Por ende, Marcos solo menciona el nombre de Isaías.
La profecía de Malaquías era parte del rollo de los ‘Profetas Menores’, que por ser una colección de profecías, por diferentes autores, no llevaba nombre propio. Por ende, Marcos no podía decir ‘Como está escrito en el libro de Malaquías el profeta’, porque tal libro no existía.

La palabra, “Malaquías”, significa ‘Mi Mensajero’. Muchos comentaristas opinan que este es un título, y no el nombre propio del profeta que redactó el último libro del AT. Por ende, Marcos no podía escribir ‘Como está escrito en Malaquías el profeta’.


“He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz…”

La cita viene de Mal 3:1a, donde el profeta afirma: “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí” [8]. Cristo cita esta profecía en Mateo 11:10 y Lucas 7:27.

¿Quién es este “mensajero”? La palabra, tanto en este verso (‘angelos’), como en Mal 3:1 (‘malak’), significa ‘angel’ (en el sentido de ‘mensajero’). Algunos judíos lo tomaban como una figura que vendría en los últimos tiempos, preparando el camino para la venida de Dios. Sin embargo, en el primer siglo, la interpretación que prevalecía era que este ‘mensajero’ iba a ser el precursor del Mesías. La manera en que Marcos cita Mal 3:1, indica que ésta es su interpretación de ese pasaje[9]. El ‘mensajero’ es obviamente Juan el Bautista, a quien su padre lo llamó “profeta del Altísimo” (Lucas 1:76; ver Mat 3:1-3).

Una comparación entre el texto de Marcos, y la cita de Malaquías, indica que Marcos ha añadido la frase, “delante de tu faz”[10] (comparar Lucas 1:76, donde Zacarías predice de su hijo, “irás delante de la presencia del Señor”; literalmente, ‘irás delante del rostro del Señor’). Esta frase parece ser tomada de la LXX de Ex 23:20[11]). Para mayores detalles ver el comentario sobre Mat 11:10 y Lucas 7:27, donde el Señor mismo cita Malaquías 3:1, y añade esta frase.


“…El cual preparará tu camino delante de ti”

El verbo es ‘kataskeuazo’; significa, ‘preparar completamente’. Este verbo se usa en contextos de construcción (ver Heb 3:3-4; 9:2, 6); particularmente, del arca de Noé, que requirió un trabajo minucioso (ver Heb 11:7; 1 Ped 3:20).

¿Por qué era necesario preparar con tanto cuidado el camino para la venida del Mesías? La respuesta tiene que ver con la condición pecaminosa del pueblo de Dios en el primer siglo, luego de años de dominio por parte de naciones paganas (Babilonios, Medo-Persas, Griegos, Romanos[12]). El ministerio de Juan el Bautista consistió en denunciar el pecado del pueblo, y llamarles al arrepentimiento (ver Lucas 1:16-17; Marcos 1:4). También dio a conocer la salvación que vendría por medio del Mesías (Lucas 1:76-77), y la necesidad de enmendar sus caminos para recibir al Mesías (Lucas 1:79; 3:7-14). En este sentido, el ministerio de Juan el Bautista es un tremendo modelo de lo que debe hacer todo evangelista hoy en día.


Verso 3

“Voz del que clama en el desierto…

Esta cita viene de Is 40:3, “Voz que clama en el desierto: Preparad comino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios”. Marcos cita este texto en exactamente la misma forma en que lo hacen Mateo y Lucas (ver Mat 3:3 y Lucas 3:4).

El TM de Is 40:3 dice, “Voz que clama,

‘En el desierto preparad camino a Jehová;
enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios’”

Esto indica que el desierto no era tanto el lugar donde el mensajero iba a hablar, sino donde el camino tenía que ser preparado (para recibir a un rey proveniente del oriente, donde el pueblo de Israel estaba en el exilio[13]). En el contexto de Is 40:3-5, este “desierto” era toda la región desértica entre Babilonia y Judea, mayormente al este del río Jordán. Sin embargo, Marcos cita de la LXX, que relaciona el desierto con el lugar donde el mensajero iba a desarrollar su ministerio como heraldo del Mesías[14]. Esto resultó ser la región entre Jerusalén y el Mar Muerto, al oeste del río Jordán.

El verbo, “clama”, es ‘boao’. Significa un clamor muy fuerte y vigoroso. Es el verbo que se usa de Cristo clamando en la cruz, en el momento de Su muerte (Marcos 15:34). También se usa del ciego que clamó al Señor que tuviera misericordia de él (Lucas 18:38). En Hch 8:7 este verbo se usa del clamor de los demonios; y en Gál 4:27, de una mujer clamando con dolores de parto. Por ende, el cuadro que nos presenta Marcos es de un mensajero que estaba hablando enérgicamente (ver DHH y NVI), llamando a los pecadores a arrepentirse, y a prepararse para la venida del Mesías.


“…Preparad[15] el camino del Señor…”

Según Is 40:3, el “Señor” (‘Kurios’) es nada menos que “Jehová”. En el contexto de Is 40, lo que el profeta tenía en mente era la venida de Dios, manifestando Su gloria y trayendo a los exiliados (comparar Is 40:5, 10). Pero resulta que el Dios que iba a venir no era Dios el Padre (como pensaban los judíos), sino Dios el Hijo, el Mesías divino; y las personas que iban a ser rescatadas, no eran tanto los judíos exiliados (Is 40:11), sino las personas que estaban aprisionadas por Satanás (comparar Is 61:1-3, y Lucas 4:17-21).


“…Enderezad sus sendas”

La imagen que el profeta tiene en mente es la de un gran potentado, cuyo camino se está preparando para su mayor comodidad, y pronta llegada (ver Is 40:3-5). Según la imagen del mensaje original, el ‘camino’ sería un sendero literal; la idea siendo que un gran rey requiere el uso de un camino que sea lo más recto y plano posible. Dos cosas obstaculizaban la llegada del Gran Viajero – una ruta torcida (entre las montañas), y los altibajos (valles y montañas). Todo esto tenía que aplanado y enderezado, para facilitar la venida del Gran Rey.


El ministerio del heraldo (Juan el Bautista) consistía en decir al pueblo que ellos tenían que preparar el ‘camino’ de sus vidas y corazones; que no haya nada en ellos que estorbaría la venida del Rey Mesías. Los aspectos ‘torcidos’ de sus vidas tenían que se enderezados por el Espíritu Santo, y las cosas ‘ocultas’ (los valles) o su altivez (el orgullo) tenían que ser sacados a la luz, o nivelados, para que Dios se manifestara en sus vidas.


El mensaje de Juan es un mensaje muy pertinente para nuestros tiempos. Si queremos una mayor manifestación de Dios en nuestras vidas, tenemos que preparar nuestros corazones para ello; arrepintiéndonos de nuestros pecados, y ‘convirtiéndonos’ a la clase de vida que agrada a Dios. Solo así podremos experimentar una mayor revelación de Dios en nuestras vidas.





































III. HOMILÉTICA


TEMA: “El Corazón del Evangelio”

En estos primeros tres versos tenemos una presentación del corazón mismo del evangelio. El evangelio tiene que ver con la venida de una Persona de tremenda importancia, con un propósito muy particular; y para aprovechar de esta venida, tenemos que preparar nuestros corazones para recibirlo.

Ampliemos estos puntos.


1. LA IMPORTANCIA DE LA PERSONA (v.1b)

¿De quién trata este libro que vamos a estudiar? Es de una Persona de gran importancia. Marcos lo describe con tres nombres o títulos:

a. Es ‘Jesús’

b. Es ‘Cristo’

c. Es el ‘Hijo de Dios’


2. LA IMPORTANCIA DE SU VENIDA (v.1a)

¿Para qué vino Cristo? La respuesta está en la palabra, “evangelio”. El ‘evangelio’ (‘buenas noticias’) tiene que ver con:

a. La Intervención de Dios

b. La Manifestación del Reino

c. La Salvación del Hombre


3. LA IMPORTANCIA DE LA PREPARACIÓN (v.2-3)

Si queremos beneficiarnos de estas ‘buenas noticias’, ¿qué tenemos que hacer? ¡La preparación es muy necesaria! Tenemos que:

a. Hacer Caso al Mensajero

b. Preparar Nuestros Corazones
[1] Comparar el comienzo del libro de Oseas, en la LXX – ‘Arje logou Kuriou en Osee’ (‘El principio de la palabra del Señor, por medio de Oseas’).
[2] Es interesante observar las palabras de Lucas 16:16, “La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado…”. Por ende, el ministerio de Juan marca el inicio del ‘evangelio’ (aunque comparar Juan 1:17, que indica que el ‘evangelio’ comenzó con Cristo mismo).
[3] Sin embargo, debemos notar que la palabra ‘evangelio’ no se usó de los primeros cuatro libros del NT (‘los Evangelios’) hasta el segundo siglo de la era cristiana. Por ende, Marcos no está usando esta palabra en el sentido que se usó posteriormente, de un libro que narra la vida de Cristo.
[4] Especialmente Mat 4:23; 9:35; 11:5; Marcos 1:14-15; Lucas 4:43; 8:1; etc.
[5] Ver también Lucas 1:31; 2:21.
[6] Esto probablemente se debe a que algún copista los omitió por error, y este error fue duplicado en las copias que se hicieron posteriormente de este texto.
[7] En Marcos 14:61, el título es usado por el Sumo Sacerdote, pero en un contexto de incredulidad y abierto rechazo de la validez de este título.
[8] Algunos comentaristas observan que la primera parte de la cita (“He aquí, yo envío mi mensajero…”) viene de la LXX de Éx 23:20a (donde la palabra “Ángel” significa ‘mensajero’); la segunda parte (“…el cual preparará el camino delante de…”) concuerda con el TM de Mal 3:1.
[9] En realidad, las dos interpretaciones resultan ser ciertas, porque el “mensajero” de Mal 3:1a, prepara el camino para el “Ángel del Pacto” (Mal 3:1b), quien es descrito como “el Señor” (‘adonai’). A la luz de pasajes tales como Éx 23:20; 32:34; 33:2, el “Ángel del Pacto” parece estar identificado con el ‘Ángel de Jehová’ – un ser Divino.
[10] Las versiones DHH, NVI y RVA omiten esta frase, al parecer considerando que es una frase idiomática, que simplemente significa, ‘delante de ti’; la BDLA la retiene.
[11] La LXX de Ex 23:20 dice, ‘idou ego apostello tov angelon mou pro prosopou (rostro) sou’ (que es exactamente lo que dice Marcos 1:2a.
[12] Durante este tiempo, el pueblo de Dios se había corrompido moral y espiritualmente; evidencia de eso hallamos en la cantidad de personas endemoniadas mencionadas en los evangelios. La arqueología demuestra mucha evidencia de prácticas ocultistas en este tiempo, en Palestina, como también de la influencia del helenismo (gimnasios, templos paganos, etc.).
[13] Para mayores detalles de esto, ver el comentario sobre Is 40:3-5.
[14] Para mayores detalles acerca de por qué Juan el Bautista desarrolló su ministerio en el desierto, ver notas sobre Marcos 1:4.
[15] Aquí el verbo es ‘etoimazo’, que significa simplemente, ‘alistar’ (ver Marcos 10:40; 14:12, 15; etc.).

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